El horno

  • Hay dos tipos de horno: a gas y eléctricos. Aunque los primeros sean mucho más eficientes, los segundos son mucho más frecuentes.
  • Por la potencia que tiene el horno, podría ser uno de los mayores consumidores de energía (igual que todos los aparatos que generan calor a partir de electricidad), pero su uso generalmente ocasional hace que no lo sea.
  • El etiquetado energético de los hornos eléctricos solo recoge su consumo unitario y la tipología según el volumen útil del horno: grande, mediano y pequeño.
Recomendaciones para ahorrar electricidad
  • Cuando se compra un horno eléctrico, debe ser de la clase más eficiente y del volumen mínimo que se necesite en el hogar. Los hornos de convección favorecen la distribución uniforme del calor y, por lo tanto, acortan el tiempo de cocción y gastan menos energía.
  • No se debe abrir el horno innecesariamente; cada vez que se abre se pierde como mínimo el 20 % de la energía acumulada en su interior.
  • Debe aprovechar al máximo la capacidad del horno cocinando simultáneamente el mayor número de alimentos posible.
  • Para cocciones superiores a una hora no es necesario precalentar el horno y se puede apagar poco antes de finalizar la cocción, ya que el calor residual es suficiente para terminar el proceso.